¿Por qué se inflaman los párpados? (blefaritis)
Despertar con los párpados hinchados, con picor y con pequeñas escamas en la base de las pestañas es más común de lo que parece. Detrás de esa molestia suele estar la blefaritis, la inflamación del borde de los párpados, justo donde nacen las pestañas.
¿Qué es la blefaritis?
Los párpados no son solo piel: en su borde hay glándulas diminutas que producen parte de la capa grasa de la lágrima, que evita que el ojo se seque. Cuando ese borde se inflama, las glándulas pueden taparse, la lágrima pierde calidad y el ojo queda más expuesto a la irritación. Por eso la blefaritis suele ir acompañada de sequedad ocular y de esa sensación molesta de tener algo dentro del ojo.
Es una afección frecuente y, aunque no suele ser grave, tiende a ser persistente: mejora por temporadas y vuelve a aparecer, por lo que requiere cuidados constantes del borde de los párpados.
¿Por qué se inflaman?
Las causas más comunes se relacionan con la piel y con los microbios que viven normalmente sobre ella. Cuando las glándulas del borde del párpado producen grasa en exceso o se obstruyen, esa grasa se acumula y favorece la inflamación. También influyen las afecciones de la piel como la dermatitis o la rosácea, que pueden extenderse hasta los párpados, y la presencia de pequeños ácaros que viven en la base de las pestañas y que en algunas personas despiertan una reacción inflamatoria.
Otros factores que empeoran el cuadro son el aire seco, el polvo, el humo, el uso prolongado de pantallas sin parpadear lo suficiente y el maquillaje de ojos que no se retira bien, porque todo ello irrita aún más el borde del párpado.
Señales comunes
Las señales típicas son enrojecimiento e hinchazón del borde de los párpados, picor, ardor, sensación de arenilla, lagrimeo y escamas o costras en la base de las pestañas, más visibles al despertar. A veces las pestañas se caen con más facilidad o crecen en direcciones irregulares. La visión no suele afectarse, aunque el lagrimeo y la irritación pueden nublarla momentáneamente.
¿Cuándo conviene consultar al médico?
Conviene consultar si la inflamación no mejora con la higiene habitual de los párpados, si hay dolor fuerte, cambios en la visión, sensibilidad intensa a la luz, bultos dolorosos en el párpado o secreción abundante. También es prudente buscar orientación si los episodios se repiten con frecuencia o si la persona usa lentes de contacto. Un profesional de la salud puede identificar la causa y orientar el manejo adecuado para cada caso.
Este artículo es informativo y no sustituye la consulta con un profesional de la salud.
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