¿Por qué se inflama la tiroides? (tiroiditis)
Qué es la tiroides
La tiroides es una glándula pequeña con forma de mariposa que está en la parte delantera del cuello, justo debajo de la nuez. Produce hormonas que regulan el ritmo del cuerpo: la energía, la temperatura, el peso y el funcionamiento del corazón, entre otras cosas. Cuando la tiroides se inflama, el cuadro se llama tiroiditis.
La inflamación puede hacer que la glándula funcione de más, de menos o de forma irregular por un tiempo. Por eso los síntomas de la tiroiditis pueden parecerse a los de otros problemas de la tiroides.
Por qué se inflama la tiroides
La causa más común es una reacción del propio sistema inmunitario: las defensas atacan por error la glándula. Esto ocurre en algunas enfermedades autoinmunitarias, en las que el cuerpo confunde sus propios tejidos con una amenaza. En esos casos la inflamación tiende a ser lenta y prolongada.
Otras veces la tiroiditis aparece después de una infección viral, como un resfriado fuerte: la glándula se inflama de forma repentina y dolorosa. También puede inflamarse después del embarazo, por cambios en el sistema inmunitario, o como efecto de algunos tratamientos médicos o de la exposición a radiación en la zona del cuello.
El embarazo, el posparto y las infecciones recientes son, por tanto, momentos en los que la tiroiditis aparece con más frecuencia.
Síntomas comunes
Los síntomas varían según la fase. Al principio, si la glándula libera demasiada hormona, puede haber nerviosismo, palpitaciones, pérdida de peso, intolerancia al calor y temblor en las manos. Después, si la glándula funciona de menos, aparecen cansancio, aumento de peso, sensación de frío, piel seca y estreñimiento.
Cuando la inflamación es aguda, es común el dolor en la parte delantera del cuello, que puede extenderse hacia la mandíbula o el oído, junto con fiebre y sensibilidad al tocar la zona. En algunos casos la glándula se nota agrandada al palpar el cuello.
Cuándo conviene consultar al médico
Conviene consultar a un profesional de la salud si hay dolor en el cuello junto con fiebre, si aparece un bulto en la parte delantera del cuello, si hay palpitaciones, pérdida o aumento de peso sin explicación, o cansancio persistente. También es prudente consultar después del embarazo si aparecen síntomas de tiroides alterada.
El médico puede revisar el cuello, pedir análisis de sangre para medir las hormonas tiroideas y orientar el seguimiento adecuado. Muchas tiroiditis mejoran con el tiempo, pero conviene vigilarlas para que la glándula recupere su funcionamiento normal.
Este artículo es informativo y no sustituye la consulta con un profesional de la salud.
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