¿Por qué se inflama la mama al amamantar? (mastitis)

Qué es la mastitis

Durante la lactancia, la mama produce leche en unas glándulas que la envían hacia el pezón por unos conductos. Cuando el tejido de la mama se inflama en esta etapa, el cuadro se llama mastitis. Suele afectar una sola mama y aparece, con más frecuencia, en las primeras semanas después del parto, aunque puede ocurrir en cualquier momento de la lactancia.

La mastitis es una de las complicaciones más comunes de la lactancia, y también una de las razones por las que algunas madres dejan de amamantar antes de lo deseado. Con atención a tiempo, la mayoría de los casos se resuelven sin interrumpir la lactancia.

Por qué se inflama la mama al amamantar

La causa más frecuente es que la leche no se vacía por completo. Si el bebé no agarra bien el pecho, si las tomas son muy espaciadas o si se salta una toma, la leche se acumula en un conducto y lo obstruye. Esa leche retenida irrita el tejido y lo inflama.

A veces, a través de una pequeña grieta en el pezón, entran bacterias que llegan al tejido inflamado y empeoran el cuadro. El cansancio, el estrés y las defensas bajas después del parto también favorecen que aparezca.

Usar ropa muy ajustada que comprime la mama o dormir siempre del mismo lado puede contribuir a que un conducto se obstruya.

Síntomas comunes

Los síntomas más habituales son dolor en una zona de la mama, enrojecimiento y calor local, y una zona endurecida o un bulto sensible al tacto. Muchas madres sienten además fiebre, escalofríos y un cansancio parecido al de una gripe, que aparece de forma repentina.

Es común que la mama afectada duela al amamantar y que la madre se sienta agotada. A pesar del dolor, vaciar la mama con frecuencia suele ayudar a aliviar la presión, por lo que no se recomienda dejar de amamantar de golpe sin orientación.

Cuándo conviene consultar al médico

Conviene consultar a un profesional de la salud si hay fiebre, si el dolor y el enrojecimiento no mejoran en uno o dos días, si aparece pus o sangre en la leche, si se forma un bulto que no desaparece o si los síntomas empeoran rápidamente. También es prudente consultar si la madre tiene dudas sobre cómo lograr un buen agarre del bebé.

El profesional puede revisar la mama, orientar sobre la lactancia y decidir el cuidado adecuado según el caso. Atender la mastitis a tiempo protege tanto la salud de la madre como la continuidad de la lactancia.

Este artículo es informativo y no sustituye la consulta con un profesional de la salud.

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