¿Por qué se inflama la envoltura del corazón? (pericarditis)
Qué es el pericardio
El corazón está envuelto por una membrana delgada y resistente llamada pericardio. Esta envoltura lo protege, lo mantiene en su lugar dentro del pecho y evita que roce con los órganos vecinos. Además, contiene una pequeña cantidad de líquido que actúa como lubricante para que el corazón se mueva con suavidad. Cuando esa membrana se inflama, el cuadro se llama pericarditis.
La pericarditis es distinta de la inflamación del músculo del corazón: aquí el problema está en la envoltura, no en el músculo mismo, aunque ambas pueden aparecer juntas.
Por qué se inflama la envoltura del corazón
La causa más común es una infección viral, muchas veces después de un resfriado o una gripe. El virus irrita la membrana y desencadena la inflamación. También puede aparecer después de un ataque al corazón, de una cirugía en el pecho o de un golpe en la zona.
En otros casos, la pericarditis se relaciona con enfermedades del sistema inmunitario, en las que las defensas atacan por error el pericardio, o con problemas de los riñones y otras enfermedades generales. A veces no se encuentra una causa clara, y la inflamación se resuelve sola con el tiempo.
Cuando la membrana se inflama, sus dos capas, que normalmente se deslizan con suavidad, rozan entre sí. Ese roce es el que produce buena parte del dolor característico.
Síntomas comunes
El síntoma más típico es un dolor agudo en el centro o en el lado izquierdo del pecho, que puede sentirse como una punzada. Suele empeorar al respirar profundo o al acostarse, y mejorar al sentarse e inclinarse hacia adelante. También puede haber fiebre baja, cansancio y palpitaciones.
En algunos casos la inflamación hace que se acumule líquido dentro del pericardio. Si ese líquido es mucho, puede comprimir el corazón y dificultar su llenado, lo que provoca falta de aire y mareos. Por eso la pericarditis no debe tomarse a la ligera.
Cuándo conviene consultar al médico
Hay que buscar atención médica de urgencia ante un dolor de pecho nuevo, sobre todo si viene con dificultad para respirar, fiebre o palpitaciones. También conviene consultar si el dolor aparece después de una infección reciente, de una cirugía o de un golpe en el pecho.
El médico puede escuchar el corazón, pedir estudios para revisar el pericardio y orientar el cuidado adecuado. Aunque muchas pericarditis mejoran con el tiempo, vigilarlas es importante para evitar que el líquido acumulado complique el trabajo del corazón.
Este artículo es informativo y no sustituye la consulta con un profesional de la salud.
Comentarios
Publicar un comentario