¿Por qué se inflama el hígado? (hepatitis)
El hígado es uno de los órganos más grandes del cuerpo y uno de los más trabajadores: procesa los nutrientes de la comida, ayuda a limpiar la sangre de sustancias que ya no hacen falta y produce la bilis, un líquido que colabora con la digestión de las grasas. Cuando este órgano se inflama, los médicos hablan de hepatitis, una palabra que une "hepar", que significa hígado, con "itis", que significa inflamación.
¿Qué es la hepatitis?
La hepatitis es, simplemente, la inflamación del hígado. Puede aparecer de forma repentina y durar poco tiempo, o instalarse durante meses o años. En el primer caso, el hígado muchas veces se recupera por completo; en el segundo, la inflamación constante puede ir dañando el tejido poco a poco y dificultar su trabajo normal.
¿Por qué se inflama el hígado?
Hay varias causas. Las más conocidas son las infecciones por virus, entre ellos los llamados virus de la hepatitis A, B y C, que se transmiten de distintas maneras según el tipo. También puede inflamarse por el consumo de alcohol en exceso durante mucho tiempo, por la acumulación de grasa en el hígado, por ciertos medicamentos usados en dosis altas o por periodos prolongados, y por enfermedades en las que el propio sistema de defensas ataca al órgano por error.
Síntomas comunes
Muchas veces la hepatitis no da señales al principio, y la persona no nota nada raro. Cuando aparecen síntomas, los más comunes son el cansancio, el malestar general, la pérdida del apetito, las náuseas y una sensación de dolor o pesadez en la parte superior derecha del abdomen, justo donde está el hígado. En algunos casos la orina se vuelve más oscura y la piel y la parte blanca de los ojos toman un color amarillento, algo que se conoce como ictericia.
¿Cuándo conviene consultar al médico?
Conviene consultar si notas color amarillo en la piel o en los ojos, dolor abdominal persistente, cansancio que no mejora, náuseas frecuentes u orina muy oscura. También es prudente buscar orientación si estuviste en contacto cercano con una persona con hepatitis o si sabes que tienes factores de riesgo, como el consumo frecuente de alcohol o la acumulación de grasa en el hígado.
Este artículo es informativo y no sustituye la consulta con un profesional de la salud.
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